Ya no sé lo que sentir... Todo va y viene sin saber y sin tener una mínima idea de a dónde nos conducirá. No sé si darme por vencida... No sé si callar todo lo que mi voz quebrada intenta gritar.
Mis esperanzas, o lo que un día consideré como tales, se desvanecen junto a la brisa helada de esta ciudad... Junto a la ignorancia de las personas que me ven pasar... Junto a las miradas perdidas en los ojos de simples desconocidos... Junto a las sonrisas forzadas... Junto a las promesas incumplidas... Junto a las palabras calladas... Junto al deseo reprimido... Junto a mí.
No quedará nada.
Muchos os podéis preguntar que... Cuándo dejé de ser yo... Y, ¿sabéis? Creo que fue el día que le conocí.

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