Ya no siento las huellas que dejabas con tus dedos. Ya no siento el calor. Ya no siento mi esperanza. Ya no siento aquella mísera sonrisa que reflejaba la más pura felicidad. Ya no siento nada...
Quizás lo estoy evitando.
Quizás me estoy engañando.
Quizás estoy intentando olvidar algo que podría haber sido mio desde el principio.
¿Y te preguntas por qué?
Porque el deseo nubló mi vista y no me permitió ver que hacía tiempo que mi reflejo no era el que inundaba tu mirada.
Dejé tantas cosas... Objetivos, metas, cosas que quería para mí y cambié por el bienestar ajeno. Dejé esas cosas que me motivaban, que me llevaban a algún lugar donde las cosas no me tocaban, donde dolía pero no lo suficiente para quitarme el aire como esto lo hace.
Por un momento, creí que todo iría bien, que estaba comenzando a ser alguien. Di mi tiempo, mis ganas y mis esperanzas a cambio de nada. Obtuve soledad y dolor... No es justo que te hayas lavado las manos, no es justo que te hayas marchado para siempre sin ninguna explicación, porque aunque no lo creas, no sé qué fue lo que nos pasó.
Esta situación no parece encontrar solución más que aquella que me negaste... Esta situación no tiene más puntos suspensivos, todo terminó donde tu quisiste que terminara, en tu tiempo, a tu manera. No me dejaste más opción que terminar donde me encontraste...
Y de alguna forma aquí sólo quedó el fantasma de lo que nunca fue y los restos de un adiós....
Hoy volveré a ser breve. Hoy no quiero que mis palabras os ahoguen, que mis palabras os hagan recordar, que mis palabras os hagan sufrir... Nada de textos, nada de derroche de sentimiento... No será nada... O quizás muy leve...
No me perdiste, ganaste mi ausencia.
Hoy no habrá lágrimas.
'Vale, tienes razón... Me dislocas, me mueves, me paralizas. Me estrujas mi órgano más vital, y haces que sea la jodida reina de las ruinas. Lo admito, pero esto se me viene demasiado grande ¿sabes? y a mi nunca me han enseñado a vivir con algo que me queda tres tallas de más. Por eso improviso, y por eso echo por tierra todo lo que digo, porque tengo miedo a estar destinada al fracaso...Siempre me enseñaron a estar callada, porque "siempre serás esclavo de tus palabras, pero dueño de tus silencios...", por eso me callo y te sonrío, y ya está... Porque las mejores cosas no se dicen, se demuestran. Es siempre igual,se siente pero no se dice, y se mira pero no se toca. Asique sé de sobra que ningún proyecto de vida con éxito ha salido de un plan con sentido, pero quiero que sepas una cosa, yo siempre, siempre, siempre... estuve dispuesta a todo, hasta que te conocí.
Ya no sé lo que sentir... Todo va y viene sin saber y sin tener una mínima idea de a dónde nos conducirá. No sé si darme por vencida... No sé si callar todo lo que mi voz quebrada intenta gritar.
Mis esperanzas, o lo que un día consideré como tales, se desvanecen junto a la brisa helada de esta ciudad... Junto a la ignorancia de las personas que me ven pasar... Junto a las miradas perdidas en los ojos de simples desconocidos... Junto a las sonrisas forzadas... Junto a las promesas incumplidas... Junto a las palabras calladas... Junto al deseo reprimido... Junto a mí.
No quedará nada.
Muchos os podéis preguntar que... Cuándo dejé de ser yo... Y, ¿sabéis? Creo que fue el día que le conocí.
No me atrevo a decírtelo, me siento una cobarde escribiendo lo que siento sin que puedas contemplar en unas simples frases lo que guarda mi marchito y quebradizo corazón... Esta vez no será diferente... O quizás sí... Quién sabe...
Espera... Escucha.... Solo te pido que en el momento en que susurre lo que mi interior tanto ha callado, no huyas. Mírame a los ojos, mientras mi voz se corta, mientras mis ojos esperanzados lloran... Quiero contemplarte mientras unas tímidas palabras salen de mi boca.
" Quédate o márchate pero no me dejes aquí, frente a ti, a dos centímetros de unos labios que me dejan con más ganas de ti ".
Y casi sin querer, yo me enganché a tu piel.
Había una vez una princesa que vivía en un palacio muy grande. El día en que cumplía trece años hubo una gran fiesta, con trapecistas, magos, payasos..... Pero la princesa se aburría. Entonces, apareció un enano, un enano muy feo que daba brincos y hacía piruetas en el aire. El enano fue todo un acontecimiento.
Bravo, Bravo, decía la princesa aplaudiendo y sin dejar de reír, y el enano,contagiado de su alegría, saltaba y saltaba, hasta que cayó al suelo rendido. "Sigue saltando, por favor" dijo la princesa. Pero el enano ya no podía más. La princesa se puso triste y se retiró a sus aposentos.....
Al rato, el enano, orgulloso de haber agradado a la princesa, decidió ir a buscarla, convencido de que ella se iría a vivir con él al bosque. "Ella no es feliz aquí" pensaba el enano. "Yo la cuidaré y la haré reír siempre". El enano recorrió el palacio, buscando la habitación de la princesa, pero al llegar a uno de los salones vio algo horrible. Ante él había un monstruo que
lo miraba con ojos torcidos y sanguinolentos, con unas manos peludas y unos pies enormes. El enano quiso morirse cuando se dio cuenta de que aquel monstruo era él mismo, reflejado en un espejo. En ese momento entró la princesa con su séquito.
"Ah estas aquí, qué bien, baila otra vez para mí, por favor". Pero el enano estaba tirado en el suelo y no se movía. El médico de la corte se acercó a él y le tomó el pulso. "Ya no bailará más para vos, princesa" le dijo. "¿Por qué?" preguntó la princesa. "Porque se le ha roto el corazón". Y la princesa contestó: "De ahora en adelante, que todos los que vengan a palacio no tengan corazón".