jueves, 21 de mayo de 2015

Contrato

¿Tendría sentido comprar una póliza de seguro contra el dolor de una futura pérdida pagando como prima no entregar el corazón a nada ni a nadie?Seguro que no ...
En la letra pequeña de éste contrato dice con claridad, que si bien no se garantiza la ausencia de dolor, se predice la desaparición definitiva de toda posibilidad de disfrutar de un genuino encuentro con los demás.
No es que no sea posible disfrutar sin necesidad de sufrir por ello, pero el goce no es posible mientras se está escapando obsesivamente del dolor.
La manera de no padecer "de más" no es amar "de menos", sino aprender a no quedarse pegado a lo que no está cuando el momento de separación o de la pérdida nos toca.

+¿Te ríes de mi?
- Me haces gracia
+ Vaya...Nose que es peor
- Yo si, porque a la vez que me haces gracia me encariño poco a poco y no creo que encariñarme de ti sea buena idea....Me das miedo
+ viene de fabrica, lo del miedo digo
- Y respecto a lo otro?Puedo encariñarme de ti, o te pego dos tiros directamente?

+Mira, mejor me das un beso de los tuyos y me pegas un tiro



Supongo que nunca es tarde si las cosas se dicen de corazón. en esta historia hay muchas partes implicadas.. pero sinceramente.. no creo que importe lo que los demas tengan que decir, ni siquiera creo que quieran decir algo de todo aquello. Yo solo se que me alegro de haberme enfrentado a ello y en parte haber solucionado o al menos aclarado ciertas cosas..

martes, 19 de mayo de 2015

Me huye la inspiración... estoy enganchada a mi misma, y no puedo hacer nada, me angustia esta reclusión, yo no debería estar metida aquí dentro...

¿Después de tanto malo tiene que venir algo bueno no? ¿
Me tocará a mi ahora sentirme especial?

Por intentar ser uno más me he dado cuenta que solo soy una copia de todos mis fracasos, tumbada, sentada, de pie, al revés...siempre soy igual. 
Solo intento sentirme diferente, ya que siendo como parece ser que soy no funciona...

No encuentro ninguna explicación, un porque, simplemente algo por lo que seguir así, no me veo capaz de encontrar el camino que encaja con mis pies, ni un motivo por el que seguir en este punto en el que me encuentro, un pequeño e insignificante punto en el que yo misma estoy perdida...

Nunca encontraré la perfección, lo se. Yo no pedí ser imperfecta...pero tampoco me gusta que todo el mundo me lo recuerde...


Y como se supuso pero no lo quiso ver, hubo el final más esperado pero el que no quería ...
Se acabaron todas las "tonterías" pues ya, no aguantábamos más y así pasó, cada uno tiró por su lado...
Quizá el chico ese tuviera razón y lo que tengo que hacer es cambiar y variar, escapar de lo de siempre, pero... por ahora, prefiero ahogarme en este mar salado que brota de mi cara...

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Ser novios es mucho más que decir "te quiero", es estar ahí siempre.


Cuando estés en el suelo y no consigas ponerte en pie, piensa que te levantas. Yo te ayudo. No te derrumbes nunca y sigue. Es cierto, llorar duele, y más cuando tienes motivos para hacerlo y aguantas, eso es de gente valiente.¿Sabes? Eres valiente. Jamás dejes de reír y sonreír, que nadie te quite eso. Demuestra que nadie puede contigo; y cuando notes que las piernas te fallan, que tus ojos se llenan de lágrimas y que por mucho que buscas no encuentras motivos para ser feliz, solo entonces, te dejo que te rindas. Mira a tu lado, sigo junto a ti. Yo te daré la mano y te ayudaré a levantarte. Yo te sacaré siempre del agujero más oscuro. Estaré a tu lado siempre, como te prometí

domingo, 24 de agosto de 2014

Vuelvo a deshojar relojes...

Él podría dejar su maleta en mi vientre.
Podría olvidarla. 
Pero, en lugar de eso, no hace más que viajar en círculos,
en bucles,
en infinitos...
Recordando todo menos las razones que le doy para quedarse.
Y yo,
mientras tanto,
me pregunto si todo esto vale la pena o mi vida entera—las cuales a veces confundo entre ellas—y quedo
fundida
en el silencio de una espera que arruga mis manos, mi rostro y mi alma;
lluvia. 
Mi reloj de arena va restando gotas y menos mal: es dulce el dolor de saber que todo esto acabará cuando las nubes de mis ojos queden secas.

domingo, 11 de agosto de 2013

Una tal yo

''He aprendido que da igual las veces que hayas llorado, las veces que te hayas dicho a ti mismo que eso no iba a volver a ocurrir, porque siempre vuelve a pasar. Porque aunque engañes a tu corazón, al surco que otras personas tallaron en él dará igual porque no hay nada más fuerte que el deseo de algo prohibido.Puedes esconderte, huir de él, incluso mentir en voz alta para acabar creyendo tú mismo que esa mentira es verdad, y sin embargo, todo eso volverá a dar igual, porque el volverá y con el ese bálsamo que envolvía al surco. Puedes pensar que esa será la última vez, el último beso, suspiro, la ultima vez que duermas sobre su espalda si así tienes la  conciencia tranquila, en ese caso, deja de arrepentirte en cada beso, cada rechazo, cada vez que pones al descubierto un fragmento más de tu corazón, cada vez que muestras un poco más de ti, deja de arrepentirte solo por miedo a que, o bien el surco sea más grande, o se cree otro en cualquier incógnito rincón de tu ventrículo izquierdo. Ahora puedes leer esto y pensar que tengo razón, pero que no vas a caer en la tentación, o bien puedes pensar que la vida son dos días como dice la canción y que, ya que hay que ser uno mismo, que lo seamos, que lo seas, que no dejes de respirar y que en cada aliento recuerdes un motivo por el que vale la pena, busca o invéntate tentaciones, desealas, cae en ellas una y otra vez, se capaz de sonreír cuando el puto surco te impida bombear sangre al resto de tu cuerpo. Parece que a todo el mundo le asusta la idea de sufrir, de llorar. Pero ¡ya ves tú!, lo único que las lágrimas pueden hacer es hincharte los ojos y humedecerte las mejillas. Una sonrisa puede alegrar un día, una semana, un mes y hasta el corazón. Igual piensas que no tiene sentido nada de lo que acabo de escribir, y la verdad es que tienes parte de razón en ello, pero todo esto es porque me he dado cuenta en el tiempo que he malgastado evitando tentaciones, deseos y anhelos solo por no ¿sufrir?. Así que, sí, tienes permiso para gritar, caer (o tropezar), tirar piedras, borrarlas, llorar, hacer el ridículo, ser tu mismo, emborracharte, alcanzar metas, recorrer mil caminos, atreverte a ser olvidado (y recordado), a equivocarte, volver a hacerlo, soñar con cosas imposibles, inventar  historias, imaginar, sonreír, corre hacía atrás, hacia delante, ser quien siempre has querido ser, cometer errores (muchos), saltar de alegría, llorar de felicidad.... Sí, tienes permiso para vivir.''

Firmado, una tal yo

jueves, 8 de agosto de 2013

Un cuento absurdo

Dicen que en boca cerrada no entran moscas, que tres son multitud y que donde caben dos caben tres. Que iban dos y se cayó el del medio, que todo lo que entra sale y todo lo compartido es más divertido. Se dice que hay tres tristes tigres comiendo trigo en un trigal, una aguja en un pajar y ciento volando; y como bien dijo Herodes oídos sordos. Dicen que había tres cerditos y tres casas y que soplando, soplando desnudaron a los tres mosqueteros y los convirtieron en geishas. Dicen, también, que dos son equilibrio y que con tres la balanza se balancea, aunque no hay mal que por bien no venga porque más vale prevenir que curar. Sin embargo que más da,si todo lo sube;baja, todo lo que empieza termina y todo lo olvidado,algún día se recordará.

Volvemos a ser el problema... ¿O quizá los hombres estén hechos de excusas?



<<—   ¿Estas casado, Manny?
   Qué va.
   ¿Mujeres?
   A veces, pero nunca dura.
   ¿Cuál es el problema?
   Una mujer es una ocupación para todo el día. Tienes que elegir entre ella o tu profesión.
   Yo creo que existe un desahogo emocional.
   Y físico también. Ellas quieren follar día y noche.
   Búscate una con la que te guste follar.
   Sí, pero si tú bebes o juegas, ellas se creen que estás despreciando su amor.
   Búscate una con la que te guste beber, jugar y follar.
   ¿Quién quiere una mujer así?>>

                                                                                                                        'Factotum'.— Charles Bukowski